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En el mes de febrero seguro que esperabais que mi artículo fuese dirigido a hablar sobre el amor y las relaciones de pareja puesto que es un mes caracterizado por ser San Valentín. Realmente podría ser un tema interesante y que daría mucho que hablar, pero, en febrero no solo es San Valentín.

¿Conocéis qué se celebra el día 4 de febrero en España? Es el Día Mundial contra el Cáncer. Y no solo eso, el día 15 de febrero se caracteriza por ser el Día Internacional del Cáncer Infantil. Desde luego que no es ni la mitad de agradable que hablar sobre el amor romántico, pero es algo que desde mi punto de vista tiene muchísima más importancia.

Hoy en día, ¿quién no cuenta con una persona de su círculo cercano que sufre este problema?, ¿quién no ha tenido algún “susto” pensando que podría pasarle?, ¿a quién no le ha afectado en primera persona? o ¿quién no ha sido cuidador de alguien que lo ha sufrido? Estoy segura de que gran parte de nosotros hemos enfrentado alguna de las situaciones que acabo de mencionar y, si no es así, es un verdadero milagro.

Solo con pensar en la palabra “cáncer” se nos viene a la mente una gran sacudida de ideas ¿verdad? pruebas, tratamientos, efectos secundarios, incertidumbre, pérdida, muerte y un largo etcétera. Sin embargo, con no tanta frecuencia nos paramos a pensar en que detrás de un diagnóstico está lo principal, la persona.

Una persona que tiene emociones, sentimientos, pensamientos, miedos, inseguridades, soledad o preocupaciones que son tan importantes de atender como las cuestiones médicas.

Es aquí donde el papel del psicólogo cobra sentido puesto que ante una misma situación cada persona actúa y se desenvuelve de diferente manera. El acompañamiento psicológico permite ponerle nombre a lo que se siente, normalizar emociones y aprender a llevar el proceso de una forma más adaptativa y funcional.

Por supuesto que el dolor no va a desaparecer, pero desde la perspectiva psicológica se intenta que el sufrimiento no tome el control total de la vida de la persona.

No me gustaría quedarme sin mencionar a los cuidadores principales. Personas que conforman el círculo de apoyo de la persona que lo padece y que, de la misma manera sufre. Comparten miedos, incertidumbre y preocupaciones además de un desgaste emocional e incluso sentimiento de culpabilidad en algunas ocasiones.

Resulta totalmente lógico que dichas personas se entreguen por completo a la persona que recibe el diagnóstico, pero ¿cómo una persona puede sostener a otra cuando no está bien? Es tan importante cuidar a los demás como cuidarse a uno mismo y el apoyo psicológico es fundamental.

No quiero romantizar la enfermedad ni mucho menos, pero hablar de cáncer no es solo hablar de lo mencionado anteriormente. También es hablar de resiliencia, empatía, humanidad, fuerza, crecimiento personal y capacidad de adaptación.

Quizá febrero no sea solo un mes para celebrar el amor romántico, sino también para recordar otras formas de amor. El cuidado, el acompañamiento, la presencia y el apoyo emocional.

Para concluir, me tomo la libertad de reflejar que este tema me toca personalmente, pues afecta a personas muy queridas para mí y deseo mostrarles todo mi cariño.

PsiCorazonyMente

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